Nosotros asistimos al Museo del Castillo de Chapultepec el pasado domingo 13 de noviembre y la verdad nos pareció más que nada un lugar de mucha belleza a lo que se refiere con todo el diseño arquitectónico; ya que las habitaciones, las escaleras, los pasillos y los jardines lo hacen un lugar que vale mucho la pena ir a visitarlo y a conocerlo.
Algo que también es muy grato ver allí, son los murales que se encuentran en los techos justamente cuando vas subiendo las escaleras hacia el segundo piso; sólo basta con alzar la vista para poder observar algunos pasajes de la historia de México como el de la Revolución Mexicana.
A pesar del calor que estaba haciendo a esa hora del día, era muy agradable caminar por el jardín que se encuentra justo al lado de la entrada principal del castillo donde hay un maguey de tamaño imponente, una fuente y una como tipo escultura que data aproximadamente si no mal recordamos del siglo XIX.
Ya dentro del castillo, había muchas cosas para observar como la sala en donde se encontraban muchas obras de arte como relojes, navajas, cuchillos, pipas, cigarreras y muchas joyas de los siglos XVIII y XIX que tenían, según explicaban, aún cierta influencia francesa lo cuál significaba algo de mucha elegancia en ese periodo; además de que también se basaban mucho en romanticismo que reflejaba la naturaleza, las flores y algunas escenas de paisaje en las obras de arte.
Esto lo mencionamos ya que todas estas obras de arte, al igual que también algunos ejemplos de vestimenta que se usaban en esa época y que se encuentran igualmente expuestos, te dan una idea de que en ese castillo las personas que llegaron a habitarlo, llevaban una vida llena de lujos y comodidades.
Tenemos el ejemplo de Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota que residieron en el castillo y uno se puede imaginar como era su vida en esos tiempos ya que en la parte de las habitaciones, prácticamente tenían como una habitación para cada actividad que hacían durante el día como la sala de estar, la recámara, la sala de juegos, la sala de fumar, el comedor, etc.
Algo que también llama mucho la atención son todas las piezas de inmueble que se encuentran como mesas, sillas, sillones y hasta las vajillas ya que se encontraban muy bien elaboradas y vaya que se nota el esfuerzo y la dedicación aunque para en estos tiempos lo consideramos un poco ostentoso y exagerado.
El castillo de Chapultepec también llegó a ser Colegio Militar hacia el año de 1840 y esto lo mencionamos porque quién no se sabe la historia de los famosos niños héroes y los demás cadetes quienes defendieron el castillo de la invasión norteamericana a nuestro país.
Se puede mencionar que la intervención norteamericana y la francesa así como el país sumido en luchas internas, fue consecuencia de la confrontación entre liberales y conservadores que en ese entonces se luchaban el control político del país.
En conclusión, nuestra visita al castillo fue algo en verdad muy satisfactorio ya que se pudo hacer de lado el motivo académico y abrirle paso al motivo de aprender la historia de un lugar muy representativo de la Ciudad de México que en varias etapas de la historia era utilizado para distintos fines.
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